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el estrés y el ciclo menstrual

ESTRÉS Y CICLO MENSTRUAL

ESTRÉS Y SALUD FEMENINA

Todo el mundo experimenta estrés, y para la mayoría no es una experiencia agradable. No es intrínsecamente malo, aunque las investigaciones sugieren que dependiendo de la razón del estrés y el momento en que se produce, puede causar cambios en el ciclo menstrual.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

El estrés es una reacción psicológica y fisiológica normal a los cambios en el entorno de alguien, que puede ser emocional, físico, social o cultural.

El estrés no siempre es malo, hay situaciones en las que el estrés nos hace ser más efectivas. Por ejemplo, el estrés producido haciendo ejercicio puede tener efectos beneficiosos a largo plazo.

Pero, aunque no siempre es malo, normalmente cuando hablamos de estrés, hablamos de la parte negativa, cuando se convierte en algo crónico.

¿CÓMO AFECTA EL ESTRÉS AL SISTEMA REPRODUCTIVO?

El estilo de vida que llevamos propicia el estrés mental, la separación de los sentidos, la intuición, el aquí y ahora, con un ritmo forzado y una sobreinformación que impide la constante escucha y regeneración del organismo.

Como este ritmo crea agotamiento, es común el consumo de estimulantes. Se agotan las glándulas suprarrenales, las cuales nos mantienen con altos niveles de cortisol, y se activa el sistema simpático, que limita el óptimo rendimiento de los sistemas de regeneración del organismo.

Nuestros ritmos circadianos están desajustados. Cuando se altera el ritmo de descanso con estímulos y horarios, nos falta melatonina. Esto provoca insomnio, que afecta al sistema nervioso, endocrino, inmune, etc.

El estrés activa una vía hormonal en el cuerpo llamada eje hipotálamo-pituitaria-suprarrenal (HPS).

La activación de este eje está asociado con el aumento de los niveles de cortisol y de la hormona liberadora de corticotropina (HLC). El eje HPS, el cortisol y el HLC ayudan a controlar la respuesta al estrés en el cuerpo. 

La liberación de HCL y cortisol puede suprimir los niveles normales de las hormonas reproductivas (estrógenos y progesterona). Esto puede llevar a una ovulación anormal, que no haya ovulación, o que no haya menstruación. 

Además, los niveles anormales de HCL en el tejido reproductivo se han asociado con resultados negativos del embarazo, como el nacimiento prematuro.

Las hormonas actúan en el cerebro, partiendo del sistema nervioso central, con la hipófisis como glándula madre que rige la producción hormonal de los ovarios. Así que las hormonas sexuales femeninas protagonistas del ciclo menstrual afectan a las emociones y el sistema nervioso. Por ejemplo, un nivel adecuado de progesterona regula los niveles de dopamina y endorfinas.

El estrés puede ser físico, mental y emocional, y hace que las glándulas suprarrenales liberen cortisol en exceso. Si esto se da de forma continuada, el sistema simpático bloquea mecanismos de regeneración por una supuesta “alerta”. Y así será hasta que todo se relaje, vuelva a la “normalidad” y se restablezca el equilibrio hormonal. Este cortisol aumenta el estrógeno y la testosterona, hormonas de la acción, tanto en los ovarios como en las suprarrenales, y altera su metabolismo.

Puede recuperarse la funcionalidad normal bajando los niveles de ansiedad, angustia, incomprensión y desvalorización de la mujer en su entorno. A una mujer con desequilibrio hormonal le cuesta aún más remontar su vida.

Además, si vivimos en modo alerta en el sistema nervioso, afecta al sistema inmune y hormonal, especialmente el reproductivo, ya que nuestro organismo entiende que no se dan las condiciones ideales para concebir y criar.

La ansiedad es muy común en las mujeres, y se comete el error de abusar medicalizando con ansiolíticos, cuando en verdad el problema es hormonal.

A menudo, la ansiedad tan extendida hoy en día se debe a una falta de progesterona. El problema, de nuevo, es el sesgo de género, porque se suele tratar con ansiolíticos cuando en realidad la causa es un desequilibrio hormonal.

Esto supone un parche, que además de los indeseados efectos secundarios, agrava el problema de base.

El desequilibrio hormonal por estrés provoca oxidación celular y afecta a todas las glándulas endocrinas:

- Las suprarrenales, que regulan la energía y la vitalidad.

- Los ovarios, que rigen el ciclo menstrual y la líbido.

- El páncreas, que activa el metabolismo.

- La tiroides, que coordina ritmos de actividad y descanso.

- El timo, que regula la energía vital y el sistema inmune.

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Estrés y sistema inmunitario

Uno de los puntos importantes para mantener la salud del sistema inmunitario es la reducción del estrés.

Intenta mantener la calma en la medida de lo posible, a pesar de lo que ocurra en el exterior. Hay que evitar que la adrenalina y la cortisona se expandan en respuesta a un modo de alerta y de peligro. Si se activan como respuesta fisiológica, debemos volver a la calma, que es el estado en el que deberíamos estar.

Si permitimos que el estrés se cronifique, creamos adicción a las hormonas asociadas, adrenalina y cortisol. 

Lo importante es tener, o crear, un referente al que saber volver. Cada una puede tener varios mecanismos que le funcionen y puede descubrir nuevos. El objetivo es tener el control y poder, tanto activar el modo alerta, como desactivarlo.

TIP: Sonríe, acaricia tu cuerpo. Respira. Cierra los ojos. Siente tu cuerpo, mírate al espejo y di: "Todo está bien, todo va a ir bien, estoy a salvo".

Las emociones y el sistema neuroendocrino cambian directamente. Ayudará a reforzar tus defensas. ¡Pruébalo!

Estrés y progesterona

El estrés es un factor importante en el buen funcionamiento del sistema endocrino. Provoca el aumento de los niveles de prolactina en la hipófisis, disminuyendo la capacidad funcional de los ovarios. Este exceso de prolactina puede llevar a que el cuerpo lúteo tenga una fuerte bajada en la producción de progesterona.

El estrés, ya sea mental o físico, oxida el organismo y agota las suprarrenales, glándulas que también pueden secretar progesterona.

La progesterona es un neurotransmisor porque estimula el sistema gabaérgico del cerebro, el cual tiene efectos calmantes y relajantes, reduce la ansiedad, la impaciencia y regula la tolerancia al estrés, condicionando así nuestra salud emocional, nuestra conducta y la forma de enfrentar la vida.

La falta de progesterona provoca poca actividad gabaérgica, lo que provoca un predominio constante del sistema nervioso simpático frente al parasimpático, que es el que aporta salud y bienestar.

Tus problemas de ansiedad, nerviosismo, impaciencia, taquicardias, dolores y contracturas crónicas, digestiones lentas o hipertensión pueden estar provocados por tener una baja actividad de GABA al tener la progesterona baja.

El GABA actúa en:

- La inhibición del sistema nervioso central.

- Tiene efecto calmante y sedante, favoreciendo el sueño y el descanso.

- La regulación de la presión arterial.

- La regulación del ritmo cardíaco.

- La reducción de la ansiedad.

- La reducción de la depresión.

- La reducción de la sensación de dolor.

- La reducción del tono muscular.

- Mejora la respuesta inmunitaria.

Con buenos niveles de progesterona tendrás una buena actividad del GABA. Tendrás verdadero BIENESTAR.

La progesterona tiene cualidades protectoras del organismo y del sistema nervioso. Potencia los receptores GABA, en el cerebro, con acción relajante y efecto sedante. Es la hormona que prepara y nutre el endometrio, o nido, y sostiene la gestación, como su propio nombre indica.

Los cambios hormonales en el sistema hipotalámico y el efecto de los estrógenos sobre el sistema noradrenérgico, dopaminérgico y receptores de serotonina, y el de la progesterona natural sobre los receptores GABA, han demostrado que los cambios de humor y estado de ánimo durante el ciclo menstrual tienen una base neuroendocrina.

Hasta ahora muchas de las variaciones del humor se atribuían al rechazo de la mujer hacia su menstruación o porque las mujeres somos "histéricas". No había estudios sobre esto, lo que ha hecho más difícil relacionar los síntomas debidos a alteraciones hormonales.

Aún hoy a las mujeres nos cuesta explicar nuestros síntomas relacionados con el ciclo menstrual a nuestros médicos, ya que siguen sin tenerse en cuenta en la mayoría de los casos.

La mayoría de problemas ginecológicos se deben a una falta de progesterona, como el síndrome premenstrual o los problemas de fertilidad, pero también problemas conductuales, psicológicos, sexuales y emocionales.

Los cambios del ciclo menstrual afectan a todo el organismo, no sólo ciclan las células de los órganos sexuales femeninos, sino también las de todo el cuerpo, la piel, etc.

La primera fase del ciclo nos proporciona motivación para la acción y la segunda fase descanso y regeneración, por lo que el equilibrio o desequilibrio hormonal a lo largo del ciclo menstrual y las etapas de la vida son determinantes para la salud física general (metabolismo, inmunidad, articulaciones, etc), psíquica-emocional y sexual.

Es preciso reducir el estrés y organizarse para conectar con el cuerpo, generando hormonas del placer, el bienestar para la salud.

Lo que te genere estados de disfrute, gozo, relajación, amor y agradecimiento ayuda a aumentar tu progesterona de forma natural.

Estrés y estrógenos

Tras la ovulación también se pueden tener cambios en el estado de ánimo y en el humor debido al exceso de estrógenos, ya que se produce el incremento de varios neurotransmisores cerebrales (adrenalina, noradrenalina y beta endorfinas) que en condiciones normales no deberían dar síntomas significativos.

Este programa debería ponerse en marcha solo en momentos puntuales, pero se ha instalado de forma constante. No estamos diseñadas para esa vida. Las hormonas se alteran donde impera el estradiol. Este exceso de estrógeno causa infertilidad, miomas, endometriosis, síndrome premenstrual, hipotiroidismo, ovarios poliquísticos, el útero y el cérvix se contraen provocando dolor menstrual...

El hecho de no eliminar bien el exceso de estrógenos condiciona que se tenga más facilidad a tener problemas de migraña, ansiedad, depresión o incluso algún tipo de fobia.

Niveles más elevados de estrógeno circulante aumentan los niveles de las hormonas del estrés, y esto afecta a la menstruación, a la capacidad cognitiva, al intestino, al sistema cardiovascular y a los huesos.

El exceso de estrógenos es uno de los motivos principales por los que muchas mujeres padecen de ansiedad o depresión.

Si no cuidamos el exceso de estrógenos podríamos acabar medicándonos con psicofármacos, ansiolíticos y/o antidepresivos para la ansiedad y la depresión cuando sólo haría falta reducir los niveles de estrógenos para solucionarlo.

Los estrógenos favorecen la serotonina, que es la hormona de la felicidad, la que nos da un mejor ánimo, nos hace estar de buen humor y nos hace descansar por las noches.

Mejores niveles de estrógenos favorecen a la serotonina.

Las bacterias de nuestro intestino también tienen un papel clave en la fabricación de serotonina. Una menor diversidad bacteriana produce una menor capacidad para fabricar serotonina.

Si cuidamos nuestra microbiota y reducimos los niveles de estrógenos circulantes tendremos una buena salud hormonal.

Estrés y dolor menstrual

El estrés mental, físico y emocional aumenta los niveles de la hormona adrenalina (noradrenalina), que a su vez, aumenta los niveles de prostaglandinas y el dolor menstrual.

Si bien se han realizado importantes investigaciones con respecto a los determinantes biológicos de la menstruación dolorosa, se sabe poco sobre los factores psicosociales, incluido el estrés relacionado con el trabajo, que podrían influir en el dolor menstrual. 

Se realizó un estudio para determinar si el dolor menstrual estaba asociado con el estrés en el trabajo, el apoyo social de los compañeros de trabajo, la seguridad laboral y la insatisfacción con el trabajo.

El 15,5% de las mujeres informaron experimentar dolor menstrual que limitaba su actividad diaria, por el estrés que les generaba el trabajo. En el estudio también se asoció el poco apoyo social de los compañeros de trabajo y la baja seguridad laboral con un mayor riesgo de dolor menstrual. 

La insatisfacción laboral también se relacionó con la dismenorrea, aunque no de manera significativa.

La relación entre los factores psicosociales relacionados con el trabajo y la menstruación dolorosa merece más investigación para determinar las posibles vías de esta asociación.

Estrés y Síndrome Premenstrual (SPM)

Un mayor estrés percibido precede a una mayor gravedad de los síntomas premenstruales. De aquí la importancia de mantener controlado el estrés y no tener desequilibrio hormonal.

La comunicación química que existe entre los ovarios y el cerebro es de doble sentido. La liberación de progesterona por parte de los ovarios, los conecta con los neurotransmisores cerebrales. Esto estimula la liberación de dopamina y endorfinas, que propician un bienestar natural. Se prepara al organismo para una menstruación dulce y placentera, sin Síndrome Premenstrual (SPM).

Estrés y endometriosis

Normalmente nos encontramos envueltas en una cantidad de pruebas y tratamientos sin saber qué tenemos ni nos dan explicaciones de nada.

Esta incertidumbre genera estrés, y este estrés puede retroalimentar la propia enfermedad.

Lo primero que debemos hacer es conocer a qué nos enfrentamos y poner de nuestra parte para mejorar nuestra salud. Tomar las riendas de nuestro bienestar es sanador.

Conviene revisar el nivel de autoexigencia y la entrega al éxito profesional o académico y la dificultad para escuchar el propio cuerpo.

El estrés aumenta la hormona cortisol, la cual produce cambios a nivel inmunológico, cardiovascular y metabólico, y si se mantiene en el tiempo este estrés, se pueden generar diversas enfermedades de los diferentes sistemas de nuestro cuerpo. 

Por esto, si el estrés mantenido altera el sistema inmunológico, es lógico entender que también podría empeorar la endometriosis.

Estrés y Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP)

Una de las causas principales del Síndrome de Ovarios Poliquísticos es el estrés, junto al sedentarismo y el alto consumo de carbohidratos refinados.

Son varios los factores involucrados en el origen y mantenimiento del Síndrome de Ovarios Poliquísticos, que causan hiperandrogenismo y anovulación.

Estrés y fertilidad

El estrés provoca el aumento de los niveles de prolactina en la hipófisis, disminuyendo la capacidad funcional de los ovarios.

Las funciones de las glándulas endocrinas empeoran, especialmente los ovarios, porque ante el estrés, el organismo prioriza otras funciones vitales y no aporta energía suficiente a los ovarios para la función reproductiva-sexual.

Mayor estrés durante la ventana ovulatoria puede reducir la probabilidad de concepción. Sin embargo, una vez que ocurre la concepción, los cambios en el entorno hormonal y/o el conocimiento del embarazo pueden resultar en un aumento del estrés. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de fomentar las técnicas de manejo del estrés en las madres aspirantes y embarazadas.

Además, si vivimos en modo alerta en el sistema nervioso, afecta al sistema inmune y hormonal, especialmente el reproductivo. Nuestro organismo entiende que no se dan las condiciones ideales para concebir y criar.

Tanto para concebir como para parir, necesitamos oxitocina, no adrenalina. Necesitamos sentirnos protegidas y confiadas, sostenidas emocionalmente.

Las hormonas que segregamos son condicionadas por nuestro modo de vida y nuestra actitud, y, a su vez, también lo condicionan. Estas hormonas pueden ser de seguridad, afecto y apego o peligro, desconfianza e inseguridad.

Es importante estar con las pilas bien cargadas, prepararse para poder disfrutar todo lo que supone gestar, parir y criar en nuestra sociedad. Estar dispuestas a parar, a conocerse, regenerarse y respetarse. Saber dar y darse, nutrirse para nutrir.

Podemos decidir en qué contexto, y por tanto, con qué hormonas predominantes queremos crecer y criar. La oxitocina debería ser abundante en nuestra vida. Es la hormona principal de la sexualidad, del amor, del placer y del apego con nuestras principales relaciones amorosas: nuestras criaturas.

Estrés y perimenopausia

En estudios previos de la relación entre el estrés y los ciclos menstruales, se encontró que el estrés está asociado con ciclos más largos, con ciclos más cortos y sin asociación con la duración del ciclo.

Algunos de los cambios del ciclo menstrual que se han atribuido al estrés son similares a los que experimentan las mujeres durante la perimenopausia

Se realizó un estudio para detectar la asociación entre el estrés psicológico y las características del ciclo menstrual en mujeres que se acercan a la menopausia.

El análisis reveló que durante el primer año no se encontró relación entre el nivel de estrés y las características del ciclo (duración del ciclo y duración del sangrado).

Pero en el segundo año de seguimiento el análisis mostró que las mujeres con aumentos marcados en su nivel de estrés tenían una menor duración de los ciclos y una menor duración del sangrado. Por lo que a largo plazo, el estrés sí había influido en sus ciclos menstruales.

Estrés y deseo sexual

Si hay mucho estrés también disminuye el deseo sexual.

La sexualidad es muy importante para la salud, porque si hay deseo sexual y sexualidad activa, significa que todas las hormonas que trabajan para tu bienestar y tu salud se ponen en marcha.

Es muy importante eliminar el estrés, no puede ser el estado natural, solo debe estar presente en las situaciones necesarias. Bajo el estrés, el cuerpo está en alerta y anula todo lo que no es prioritario (funciones reproductivas, regeneración de células, el descanso, el dormir bien, el deseo sexual…).

Si tienes capacidad de sentir placer vas a derrotar al estrés.

EL ESTRÉS, ESE GRAN REPRESOR

Desde Ginevítex, debido a las consultas que nos llegan, nos damos cuenta de que el estrés en la salud femenina es un tema clave.

En primer lugar, porque vivimos en una sociedad represora de la feminidad. 

Se valora la acción, la tensión, la prisa, el resultado, lo visible, lo tangible y medible. Ésto, unido a una cultura del miedo, ahoga nuestra esencia femenina. Ahoga nuestra capacidad de conectar, sentir, contener, sostener, abrazar, intuir, observar desde la calma, cuidar de nosotras y el entorno... No somos cazadoras. Somos recolectoras, preparadas para comunicarnos y recibir todo lo necesario de la Madre Naturaleza.

La tensión que habita en las cadenas musculares reprime el movimiento creativo y liberador de emociones. También agota la energía vital, tanto por la desconexión de la fuente, como por el desgaste que supone mantenerla. 

La tensión, junto al ruido mental, impiden sentir. Afectan a nuestra visión de nosotras mismas y del mundo. Nos sentimos extrañas, frustradas... Descubrimos capas de ansiedad, enfado y tristeza en el camino hacia nuestro corazón.

La mente se separa del cuerpo y éste avisa con síntomas para ser escuchado y atendido. Las emociones van quedando enterradas. El maquillaje trata de tapar las ojeras de un cuerpo agotado, sometido a unos cánones de belleza sin respeto.

Forzando al cuerpo y la mente, necesitamos estimulantes como el azúcar, chocolate, té, café, guaraná, maca, etc. 

Creamos corazas musculares para soportar la carga. Se pone en marcha el sistema vital de supervivencia que responde a situaciones de peligro, regido por el sistema simpático. 

Estamos en “modo alerta'' y quedan paralizados los sistemas de autorregulación del organismo y funciones de órganos. La adrenalina y el cortisol alientan respuestas de huida o ataque como parte de programas primigenios. 

Esta es la raíz de casi todas las enfermedades.

Despertar a la Diosa

A casi todas las mujeres nos falta progesterona. La progesterona es una hormona relajante que impera a partir de la ovulación, aunque no puede proliferar si los niveles de estrógenos son demasiado elevados. 

Es imprescindible aumentar momentos relajantes y de conciencia corporal. Hay que deshabituarse del estrés y sus precursores, puesto que la adrenalina es adictiva.

Ginevítex® ayuda a regular el exceso de estrógenos y de prolactina y la falta de progesterona, además de generar endorfinas y dopamina.

El sistema parasimpático es el que cultiva el complejo, armónico y sensible funcionamiento de los sistemas de autocuidado del organismo. 

Diseñadas para el placer y la felicidad, estamos desterradas como Eva de nuestro Jardín del Edén por la falta de oxitocina. Ésta no puede coexistir con la adrenalina, por eso en los partos se administra oxitocina sintética: falta un ambiente de seguridad, intimidad y confort. Las criaturas ya nacen y crecen en un programa de supervivencia, separadas de sus madres. 

También disminuye el deseo sexual, ya que la sexualidad femenina no es como la que venden en las películas. Para expandir el potencial de placer, la mujer tiene que sentirse confiada, protegida, relajada…

Colmada de endorfinas y oxitocina despierta la Diosa que toda mujer lleva dentro, su verdadero clímax.

REDUCIR EL ESTRÉS

Una mujer no puede estar sana si todo el día está trabajando, estresada, comiendo y durmiendo mal y llevando una vida sedentaria. Hay que empezar por cambiar los malos hábitos.

La mujer está, en general, muy medicalizada, cuando debería estar bien tratada.

Los psicofármacos no fueron creados con la finalidad con la que se consumen actualmente y hay un sobre consumo.

A la mujer se le ha puesto mucha carga sobre sus espaldas y esto hace que muchas digan “hasta aquí he llegado”, y acaben medicalizadas tras visitar a su médico.

Es importante reducir el estrés, es lo primero que se debe hacer. Hay que poner límites y dedicar tiempo al descanso, al ocio, al tiempo para la familia…

El estrés sobrecarga al sistema inmune y hormonal. Si cae el sistema inmune cae el sistema endocrino.

Debemos querernos mucho y cuidarnos. Si no nos cuidamos, todo lo demás va mal (familia, pareja, trabajo…).

“Aprendamos a darnos amor y gestar con él este nuevo mundo que estamos creando” 

- Ana Vítex - 

Cuidemos los pensamientos, lo que decimos, lo que sentimos. 

Es importante conocer cuáles son nuestros puntos críticos y estar atentas para que no nos posean. Es bueno conocernos y saber qué nos funciona para estar en nuestro centro, en paz y equilibrio.

Puede sentarnos bien cantar o escuchar mantras, pasear, un baño con sal marina, agua de rosas en la cara, encender una vela, quemar hierbas secas (laurel, romero, salvia, lavanda, etc.), perfumarte con una esencia reconfortante: lavanda, rosa, jazmín, sándalo, etc. 

Puede ser meditar, conectar tu útero o la respiración consciente.

Podemos limpiar nuestro campo energético y los espacios que nos rodean con sonido (cuenco, OM, mantras, música de alta vibración).

TRATAMIENTO NATURAL PARA EL ESTRÉS

La Vitex A.C. actúa a nivel neuroendocrino en la hipófisis, que a su vez rige el resto de glándulas endocrinas. Imita la acción de la dopamina y ayuda a segregar endorfinas endógenas.

Como planta adaptógena protege al organismo frente al estrés y optimiza las funciones biológicas, como la fertilidad.

La Vitex agnus castus con la que elaboramos Ginevítex® ayuda a regular una producción hormonal equilibrada de estrógenos y progesterona en los ovarios de forma natural. 

El exceso de prolactina favorece el exceso de estrógenos. Con la Vítex se puede equilibrar estos niveles para favorecer la producción de progesterona.

Además:

- Influye en el sistema opioide endógeno, por lo que mejora la sensación de dolor.

- Influye en el sistema GABA, produciendo un efecto relajante y ansiolítico.

- Influye sobre el sistema acetilcolinérgico, produciendo beneficios en la memoria, aprendizaje, ánimo y comportamiento.

- Actividad antioxidante y efecto inhibidor de la inflamación, mejorando los dolores durante la menstruación.

Todos estos procesos, y que actúe en la hipófisis, confieren a la Vítex esa eficacia para ayudar a regular el sistema hormonal y a suavizar los síntomas causados por estos desajustes.

el estrés y la salud femenina

Ginevítex®

Ginevítex® es una tintura madre, integral y ecológica de la planta autóctona mediterránea Vitex agnus castus.

Elaboramos nuestra tintura de forma tradicional, artesanal y consciente.

El proceso de elaboración sigue los ritmos lunares: maceramos cada mes sólo en Luna Nueva y filtramos en Luna Llena.

Todos los ingredientes son 100% naturales y de origen España.

  • La calidad de nuestra planta: elaboramos con Vitex agnus castus 100% natural y orujo de origen España. Recolectamos las semillas de plantas silvestres y ecológicas de parque natural y cultivadas por agricultores ecológicos conscientes.
  • Nuestra fórmula exclusiva: del laboratorio Ginevítex nace nuestra tintura integral tradicional. Somos el único regulador hormonal eco natural de Vítex que combina la tintura con esencia floral propia. Elaborada de forma artesanal, en producción limitada en cada ciclo lunar. Esta combinación hace que nuestro producto sea único en el mercado. Contiene frutos, hojas y esencia floral de Vitex agnus castus.
  • Nuestra intención sanadora: este proyecto nace desde la Ginecompañía: si esto me va tan bien a mi, puede ayudar a otras mujeres. Nos dedicamos exclusivamente a elaborar este preparado con Vítex con todo el amor para ti.

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