Así como transcurre el ciclo anual, el ciclo vital  y el ciclo menstrual, la menopausia es una transición que pasa por diversas etapas. Se despliegan la mujer Sacerdotisa, la Hechicera y la Sabia hasta llegar a la Maga.  

La Maga tiene todos los arquetipos, visiones, cualidades y dones a la vez. Es el poder transformador y creador que portamos de manera innata en nuestra entrañas. No todas las mujeres recorren estos pasos y alcanzan esta visión de águila, pero todas tenemos el potencial.Un ritual acompañaba y marcaba la nueva condición, los llamados ritos de paso.

Nuestra cultura, y todas las tradiciones antiguas, coinciden en la importancia de las celebraciones de los cambios y transiciones. Celebrábamos los cambios del ciclo anual: Los solsticios, equinoccios y sus puntos intermedios, caminos hacia la luz y la oscuridad, desde el barbecho, la siembra y las cosechas. 

También celebrábamos los cambios del ciclo vital: nacimiento, casamiento y muerte. Y los llamados ritos de paso: De la niñez a la pubertad, de la juventud a la madurez. 

En las mujeres, la menarquía, la maternidad y la menopausia son los hitos sexuales más significativos que merecen gran celebración. Convertirnos en madres y en abuelas son hechos muy significativos para celebrar.

Muchos problemas de hoy en día se deben a esta desconexión con los ciclos naturales y falta de reconocimiento interior y exterior de nuestros cambios vitales. Podemos ir entendiendo como la etapa de la menopausia hacia el climaterio ha sido maldecida, rechazada, menospreciada o “patologizada” porque no sirve a los intereses del sistema patriarcal. En los años de la era cíclica la mujer se centra en la producción y la reproducción, está al servicio de los demás, al cuidado, demasiadas veces intentando cumplir con las expectativas externas impuestas. Ni siquiera se advierte, porque estos patrones ya están integrados con la educación y la autoexigencia. Es algo inherente a su sistema de valores y creencias. 

Pero la menopausia es un buen momento para volver a casa, volver a reconectar con la niña interior, recordar quién eres, qué te gusta y qué dones has venido a desarrollar. Ser valiente para ser tú misma y ser feliz.

Antiguamente casi ninguna mujer llegaba a esta edad: la esperanza de vida era la mitad de la actual, y casi siempre se estaba gestando o criando. Si alguna mujer llegaba a tener canas, dada su experiencia y conocimientos adquiridos, se consideraba una mujer sabia. Las decisiones de la comunidad tendrían muy en cuenta sus consejos, pues la visión global, espiritual e intuitiva sería muy notoria. Podemos considerar que es una etapa regalada a nuestras generaciones, una segunda oportunidad, un renacimiento.

Qué ocurre en la menopausiaMenopausia: apoyo intergeneracional

Es una etapa de agradecimiento, de influir en los demás, de ser mentoras, madrinas y defensoras de la justicia en pie de paz.

Se da la paradoja de muchas abuelas que, llegada su merecida jubilación y el momento de velar por sus intereses, para apoyar la idea de éxito forjada en sus hij@s, cuidan de sus nietos sin apenas descanso para que ellos puedan trabajar y obtener los beneficios tras largos años de estudios. 

De nuevo, no se respetan los ciclos vitales, ni se pone en primer lugar las relaciones afectivo-sexuales de madres/padres-criaturas mediante los sentidos

La menopausia es un momento de evaluación, de revisión, donde reflexionar sobre la vida, los sueños, las frustraciones, las experiencias… Habrá aspectos de satisfacción y otros tantos de culpa, arrepentimiento, rabia reprimida, somatización de la falta de autocuidado, cambios físicos, de percepción y gustos, etc. 

Conlleva un cambio de paradigma, prioridades, sensibilidades…

En los años productivos-reproductivos las prioridades se centran en los primeros chacras: Supervivencia, vivienda, trabajo, hijos, dinero, sexualidad conceptiva o anticonceptiva, etc. Con el paso del tiempo, la vida debiera transmutar la necesidad humana básica, natural y egoísta de mirar por tu prole (véase en sentido amplio) y pasar a un plano más altruista: una mirada que vele por la comunidad, por la continuidad sostenible.

Menopausia y espiritualidad

También, la espiritualidad ha sido tergiversada. Es una cualidad humana, ancestral y común. Un sentimiento de ser y pertenecer a algo más grande, más elevado, divino, mágico e invisible. Una sensación de que todo tiene un sentido y una finalidad. La comunicación que se establece en una ceremonia, un canto, una vela, un rezo, una ofrenda entre diversos planos… nos reconforta y, sea del modo que sea, nos completa como personas.

Quizá por ello en esta etapa, el pulso sexual y los sofocos ayudan a elevar la energía de los primeros chakras al cuarto y siguientes:  Amor, expresión, intuición y espiritualidad.

menopausia mujer sabiaLa sabiduría mística y espiritual adquiere mayor relevancia en esta etapa vital. Las cuestiones espirituales pasan a un primer plano cuando pensamos en nuestra propia muerte. Nos recuerda el sentido de la vida. Todas nos hemos sentido conmovidas por el amor divino en un momento dado. La sensación de que estábamos viviendo un momento sagrado.

La espiritualidad puede ser un camino de reconocimiento interior para ser la vieja maravillosa que queremos ser.

La menopausia: ¿clímax de la vida de la mujer?

La menopausia representa el puente entre la etapa productiva y reproductiva. El climaterio, el clímax de nuestra vida.

Las mujeres maduras cada vez son más visibles, más influyentes y más numerosas.

Es el inicio a una etapa abierta a nuevas posibilidades. La mayoría de mujeres celebran cumplir 50 años. Intuyen que están cruzando el umbral de la tercera etapa de su vida donde se adentran hacia lo desconocido. 

La mujer madura como una fruta que ya está en su punto óptimo de maduración es el resultado de un largo camino. Han pasado inviernos, primaveras y otoños, donde ha luchado, sembrado y cosechado muchas veces. Ha dejado marchar, ha puesto límites con valentía y ha amado con pasión.

La menopausia es un acontecimiento fisiológicamente confuso que la mayoría de mujeres no celebran. En otras culturas, antiguas y actuales, se celebra la transición hacia una condición nueva y honorable. De forma más o menos paulatina, los condicionamientos y expectativas externas van quedando de lado. Nuestros intereses y propósitos vitales profundos son una prioridad. Las mujeres anhelamos ser cada vez más fieles a nosotras mismas.

Depende de cómo se atraviese este periodo de transformación, puede darse enfermedad real o verdadero florecimiento. Es como el otoño: una etapa de celebrar la cosecha y los frutos obtenidos. También es una gran oportunidad de diseñar nuestra vida a todos los niveles y sentir poder.

Las hormonas del ciclo menstrual guían actitudes, emociones y comportamientos que priorizan la perpetuación de la especie mediante la reproducción y crianza. Los arquetipos que se van desplegando a lo largo del ciclo menstrual nos dan una visión parcial de la realidad: Guerrera, Amante, Nutridora, Sacerdotisa, Hechicera, Sabia y Maga. Es lo que llamo la Ginecompañía interna, la relación que existe entre las diferentes mujeres y las cualidades que nos habitan.

Cuando nombramos a la Diosa, hablamos de una unidad que puede despertar cuando todas nuestras mujeres interiores se alían y alinean en perfecto equilibrio y apoyo.

 “Voy a gritar con toda mi alma para que el mundo sepa que estoy viva. Viva de tanto vivir. Viva de tanto amar.” Chavela Vargas.

 

Menopausia y maternidad

Hay mujeres que temen quedarse embarazadas en esta época, debido a la incertidumbre de si se es o no fértil. Otras, ven que es el momento de convertirse en madres.

En estos momentos se está dando una controversia, pues madres pre-menopáusicas e incluso en menopausia se inician en la maternidad. Y, lo que sucede, es que se eclipsan dos momentos vitales a la vez.

La exigencia del sistema laboral es tan intensa que ha postergado la maternidad a última instancia. Incluso empresas, llegan a asumir los costes de la congelación de óvulos para que las mujeres fértiles retrasen la reproducción y sean más productivas. Se podría hablar de explotación laboral, ya que se están potenciando los problemas de fertilidad en favor de la reproducción asistida, volviendo a controlar, manipular e incapacitar el don y la capacidad de la fertilidad. Además de poner en riesgo la salud de las madres y las criaturas.

Se da el caso, que nunca antes se había dado, de que la mujer se inicia en la maternidad en esta etapa, por lo que se solapan dos etapas vitales diferenciadas. Incluso con la crionización o congelación de ovarios y óvulos se plantea la maternidad sin ser cíclica o fértil de forma natural.

En todo caso, una mujer que cuida debe ser cuidada para que goce de salud física, mental y emocional. Actualmente las mujeres crían en soledad, muy desconectadas de su Ginecompañía externa: hermanas, primas, abuelas, sobrinas, vecinas, amigas y también desconectadas de sus propias criaturas, que las instituciones educativas perpetúan, ampliando sus horarios para conciliar la vida laboral de las mujeres y no al revés.

 

Menopausia: Relevo generacional

La menopausia es también un momento de relevo intergeneracional. Menstruamos desde los 12 años. Durante miles de años, cuando la hija entraba en el ciclo menstrual, la madre salía de él, puesto que la maternidad sucedía a edades más tempranas.

En esta etapa, lo que ocurría era un relevo generacional de madres a hijas: cuando la hija está  entrando en la vida cíclica y menstrual, la madre está saliendo. 

Vivir la menopausia guarda ciertas similitudes con la adolescencia y la pubertad: es una época en la que los cambios hormonales afectan a nuestro estado de ánimo. Somos conscientes de los cambios de nuestro cuerpo y afloran preocupaciones e inquietudes por nuestro aspecto y la nueva etapa de la vida. 

CLIMACCIÓN

Os honro, hermanas mayores. Mujeres sabias que, con vuestra experiencia, poseéis la sabiduría de más ciclos y madurez en vuestros frutos. Si algo puedo compartir, es gracias a vosotras, que compartís conmigo en las consultas vuestras intimidades,  debilidades, miedos, frustraciones, dudas…Y, también, vuestro conocimiento, vuestro corazón , vuestra hermosa vulnerabilidad y fragilidad como las amapolas y las alas de la mariposa. 

Os veo en vuestro trono, reinando soberanas de vuestra vida, merecedoras de descanso, de mirada amplia entre mundos y entre tiempos.Me inspiráis armonía y veo el poder del amor y la humildad en vosotras, la alegría de la niña en el brillo de vuestra mirada.

Os animo a formar y participar en Círculos de Mujeres Sabias, a partir de 50 años, para consolidar unas bases que nos sirvan de orientación e inspiración a las demás. Juntas, visionarias, rezad a vuestro modo por el bien común. Con compasión, amor, valor y sabiduría.

Y participad en los círculos de mujeres heterogéneos también, para mostrar modelos de mujer madura entre generaciones, que el círculo acoja, se abra, se multiplique y no se rompa. 

Me gustaría que, cada vez más, las mujeres nos sintamos leales a nosotras mismas. Protagonistas de nuestras vidas. Libres, plenas y gozosas a cualquier edad, especialmente en estos momentos de cambios grandes, rápidos y profundos.

Estoy convencida de que la capacidad de crear y realizar nuestras propias elecciones, asumiendo los riesgos,  inspiran y apoyan al resto de mujeres y a toda la humanidad. Al menos, siempre podemos elegir cómo nos tomamos las cosas, cómo nos posicionamos ante nuestra vida. Menos que nunca debemos juzgar ni ser juzgadas, lo que tiene sentido y consideramos justo es muy personal.

Cada una sabe lo que necesita su alma, las carencias de su biografía, el mapa único del trayecto intuitivo. Unas mismas circunstancias pueden liberar a una mujer y reprimir a otra.

Nos deseo una vida gratificante donde seamos valientes, seamos una con la vida, amantes, amadoras y amables. Que el amor placentero nos recorra en oleadas, y con este amor impregnemos las calles con aromas esencias de flores, de embriagadores  flujos corporales, de pucheros y bizcochos.

menopausia cambios mujerA volar, hermanas

¡Por fin somos mujeres plenas donde disponemos de todas nuestras facetas a la vez! Es el momento de convertirnos en MARIPOSAS, libres portadoras del Amor incondicional de la Madre Naturaleza. 

Felicidades, hermanas, por renacer con nuestros ciclos de VIDA, MUERTE y VIDA.

GRACIAS,

Ana Vítex

 

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