“Lo que conocemos como femenino en el patriarcado no sería lo que las mujeres son o han sido, sino lo que los hombres han construido para ellas”. (Luce Irigaray)

El síndrome premenstrual (SPM) y el síndrome disfórico premenstrual (PMDD) se dan en la etapa premenstrual. Ésta corresponde a la fase lútea del ciclo menstrual, donde el óvulo ya ha sido liberado. El ciclo menstrual tiene 4 grandes fases: preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual.

Cada ciclo es único

Cada ciclo menstrual es único porque las experiencias vividas en esos 28 días, el clima, la emocionalidad específica, el momento atrológico y sobretodo porque cada óvulo es único. Es así porque ha vivido dentro de nosotras desde que estábamos en el vientre de nuestra madre y también el momento vital, de salud y sus emociones afectaron a su formación.

Esta etapa es muy importante para la mujer. Decrece la hormona estradiol, que ha ido aumentando hasta la ovulación, y entramos en el reinado de la hormona progesterona.

La progesterona es la hormona sexual con cualidades más femeninas. Induce a un estado más introspectivo, intuitivo, relajante… Está vinculada al otoño y a los arquetipos de la hechicera, la chamana, la alquimista…

Es un periodo de evaluación y reflexión donde pueden manifestarse aspectos difíciles de la vida de la mujer que necesitan cambiarse. La fase folicular queda atrás y, con ella, el imperativo biológico de búsqueda, acción, aceptación exterior y de reproducción. En la etapa premenstrual la mujer queda liberada y se encuentra con su esencia y su sombra. Sabemos con más claridad lo que SÍ queremos y lo que NO queremos, gracias a que se despierta la voz interna de la verdad. Aflora una sabiduría innata.

Por eso, entre otras cosas, aparece mucha discordia emocional, mental y física. Esto es porque, en general, las mujeres no viven de acuerdo a su verdadera naturaleza y potencial.

El equilibrio se rompe: contaminación y estrés

El aumento de la producción de la progesterona se da cuando descienden los niveles de estradiol. La contaminación ambiental y el estrés afectan al sistema endocrino. Provocan un aumento en los niveles de estrógenos y, por consiguiente, dificultan la segregación de progesterona necesaria.

Este desajuste, representado por el exceso de estrógenos y la insuficiencia de progesterona, es la clave de casi todos los problemas ginecológicos, sexuales y psicológicos de las mujeres.

Migrañas, dolor de mamas, quistes en ovarios, mamas y útero, infertilidad, abortos, endometriosis, ansiedad, irritabilidad, insomnio, apatía, defensas bajas, estado depresivo… unos 70 síntomas se agrupan en el llamado síndrome premenstrual o SPM.

Encontramos otros problemas derivados de la sociedad patriarcal, además de la contaminación y el estrés: La desconexión y el desconocimiento de la condición cíclica de la mujer, en la sociedad general y en la médica en particular. Cuando una mujer acude a un especialista, no se tiene en cuenta esta evidencia cíclica básica y la relevancia que tiene el sistema endocrino en su salud general. En psicología, se prescriben psicofármacos: ansiolíticos y antidepresivos que en muchos casos provocan efectos secundarios, adicción y la culpabilidad, cronificando así el desequilibrio hormonal de base.

Cronificando el desequilibrio

En ginecología, se prescriben hormonas sintéticas que imitan los estrógenos y la progesterona en diversos formatos: píldora anticonceptiva, DIU hormonado, aro, parche, etc… A menudo, se presentan como reguladores del ciclo, pero resultan ser anuladores del ciclo menstrual. Inhiben la ovulación y, por tanto, la regla. Aunque haya sangrado no es menstruación real. Este tratamiento o anticonceptivo también cronifica el desequilibrio hormonal pues los ovarios disminuyen sus funciones y conlleva efectos secundarios que afectan a nivel físico, mental, emocional y sexual.

También se contribuye a la contaminación ambiental del planeta y sus ecosistemas. Por medio de la orina estas hormonas químicas acaban en los acuíferos, alterando seres vivos y ecosistemas.

Ginevitex: Sé tú misma, sé feliz

Desde la atención personalizada de Ginevitex he podido acompañar a mujeres que, diagnosticadas de Síndrome disfórico premenstrual e incluso de trastorno bipolar han recobrado el bienestar. Reestablecen el equilibrio hormonal de forma efectiva, segura y natural tomando Ginevitex.

La vida intrínseca a la mujer está condicionada por su ciclo hormonal, cada día cambiante como la Luna, con sus aguas y mareas influenciadas por ésta. Un delicado ecosistema que pende de un sutil y ancestral equilibrio. Es muy importante que reconozcamos nuestra cualidad cíclica, conectadas con los ritmos de la naturaleza.  Organizarnos y adaptarnos de acuerdo a nuestras fases y peculiaridades nos mostrará cómo somos al mundo con dignidad, con honor y siendo respetadas, reconciliadas con nuestra feminidad y como fuente de vida. Por ello, promuevo el uso del calendario menstrual como llave de autogestión de la salud femenina.

Ha llegado el momento de cuidar de Nosotras y del Planeta. Es prioritario que sanemos y cocreemos un mundo mejor para tod@s.

Más información:

En este video, Laura Hortal de Gansos Salvajes Magazine explica muy claramente qué pasa en nuestro ciclo a nivel emocional y comparte algunas claves para evitarlo.

Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23195474

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28237870

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29063202

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28243425

https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=disruptores+endocrinos+ecologistas+en+acci%C3%B3n+pdf

 

Ana Vítex

Creadora y C.E.O. de Ginevítex. Experta en salud femenina, investigadora y activista. Diplomada en Trabajo Social por la UIB y Postgrado en Medicina Naturista de la Universidad de Zaragoza. Socia profesional de la RedCAPS. Fundadora de la Asociación Casa Madre de Orba, organizadora de la Tienda Roja Marina y las Jornadas de Salud Femenina desde el Placer. Formación y experiencia como doula y partera, hija, hermana y madre, de 3 hijos paridos en casa.