“Lo que conocemos como femenino en el patriarcado no sería lo que las mujeres son o han sido, sino lo que los hombres han construido para ellas”. (Luce Irigaray)

El ciclo menstrual se compone de dos grandes fases: la folicular y la lútea, el síndrome premenstrual (SPM) y el síndrome disfórico premenstrual (PMDD)  se dan en la fase lútea. La fase folicular se centra en la maduración del óvulo y la hormona imperante es el estrógeno. La fase folicular se dedica a la posible anidación del óvulo y la hormona protagonista es la progesterona. En la primera fase la mujer está más centrada hacia el servicio a los demás, hacia afuera y en la segunda fase más centrada hacia adentro. Es un movimiento en espiral y en equilibrio que permite crear y cuidar la vida, regenerarse mes a mes.

Cada ciclo es único

Cada ciclo menstrual se compone a su vez de 4 etapas: menstrual, preovulatoria, ovulatoria y premenstrual.  Representa la vida de cada óvulo desde el día 1 que es el primer día de la menstruación. Cada ciclo es único, ya por las experiencias vividas, por la astrología específica y, sobretodo, porque cada óvulo es único, ha vivido dentro de nosotras desde que estábamos en el vientre de nuestra madre hasta su florecimiento.

Progesterona: la reina premenstrual 

Esta etapa es muy importante para la mujer. Decrece la hormona estradiol, que ha ido aumentando hasta la ovulación, y entramos en el reinado de la hormona progesterona.

La progesterona la segrega el cuerpo lúteo que ha sido el nido para el óvulo dentro del ovario y queda dentro de éste al liberarse el óvulo en la ovulación.

La progesterona es la hormona sexual con cualidades más femeninas. Induce a un estado más introspectivo, intuitivo, relajante… Está vinculada al otoño y a los arquetipos de la hechicera, la chamana, la alquimista…En la segunda etapa del ciclo somos más vulnerables y sensibles, necesitamos silencio, calma y protección.

Es un periodo de evaluación y reflexión donde pueden manifestarse aspectos difíciles de la vida de la mujer que necesitan cambiarse. La fase folicular queda atrás y, con ella, el imperativo biológico de búsqueda, acción, aceptación exterior y de reproducción. En la etapa premenstrual la mujer queda liberada y se encuentra con su esencia y su sombra. Sabemos con más claridad lo que SÍ queremos y lo que NO queremos, gracias a que se despierta la voz interna de la verdad. Aflora una sabiduría innata, una voz antigua de la Madre Tierra y la Mujer salvaje que protege la vida. Si esa voz fuera escuchada se evitarían injusticias y abusos, las familias, la comunidad y la sociedad tendrían guía y consejos para tomar decisiones.

Por eso, entre otras cosas, aparece mucha discordia emocional, mental y física. Esto es porque, en general, las mujeres no viven de acuerdo a su verdadera naturaleza y potencial.

El equilibrio se rompe: la prolactina causa del SPM

El aumento de la producción de la progesterona se da cuando descienden los niveles de estradiol. La contaminación ambiental y el estrés afectan al sistema endocrino. Provocan un aumento en los niveles de estrógenos y, por consiguiente, dificultan la segregación de progesterona necesaria.

Este desajuste, representado por el exceso de estrógenos y la insuficiencia de progesterona, es la clave de casi todos los problemas ginecológicos, sexuales y psicológicos de las mujeres. Si falta progesterona la prolactina se eleva, la prolactina tiene una función biológica clara en la función de lactancia, estar alerta para cuidar a nuestras criaturas. La voz que trae la prolactina es de      que algo va mal, a nivel físico, mental y emocional. El exceso de prolactina causa muchos de los síntomas asociados al síndrome premenstrual y al síndrome disfórico premenstrual:

Migrañas, dolor de mamas, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo, taquicardias, insomnio, apatía, defensas bajas, estados depresivos..

La sociedad patriarcal causa y cronifica el desequilibrio hormonal

Encontramos otros problemas derivados de la sociedad patriarcal, además de la contaminación y el estrés: La desconexión y el desconocimiento de la condición cíclica de la mujer, en la sociedad general y en la médica en particular. Cuando una mujer acude a un especialista, no se tiene en cuenta esta evidencia cíclica básica y la relevancia que tiene el sistema endocrino en su salud general. En psicología, se prescriben psicofármacos: ansiolíticos y antidepresivos que en muchos casos provocan efectos secundarios, adicción y la culpabilidad, cronificando así el desequilibrio hormonal de base.

En ginecología, se prescriben hormonas sintéticas que imitan los estrógenos y la progesterona en diversos formatos: píldora anticonceptiva, DIU hormonado, aro, parche, etc… A menudo, se presentan como reguladores del ciclo, pero resultan ser anuladores del ciclo menstrual. Inhiben la ovulación y, por tanto, la regla. Aunque haya sangrado no es menstruación real. Este tratamiento o anticonceptivo también cronifica el desequilibrio hormonal pues los ovarios disminuyen sus funciones y conlleva efectos secundarios que afectan a nivel físico, mental, emocional y sexual.

También se contribuye a la contaminación ambiental del planeta y sus ecosistemas. Por medio de la orina estas hormonas químicas acaban en los acuíferos, alterando seres vivos y ecosistemas.

Ginevitex: Sé tú misma, sé feliz

Desde la atención personalizada de Ginevitex he podido acompañar a mujeres que, diagnosticadas de Síndrome disfórico premenstrual e incluso de trastorno bipolar han recobrado el bienestar. Reestablecen el equilibrio hormonal de forma efectiva, segura y natural tomando Ginevitex. La Agencia Europea del Medicamento reconoce el Vitex Agnus Castus como planta medicinal por sus estudios clínicos de evidencia para el SPM.

La vida intrínseca a la mujer está condicionada por su ciclo hormonal, cada día cambiante como la Luna, con sus aguas y mareas influenciadas por ésta. Un delicado ecosistema que pende de un sutil y ancestral equilibrio. Es muy importante que reconozcamos nuestra cualidad cíclica, conectadas con los ritmos de la naturaleza.  Organizarnos y adaptarnos de acuerdo a nuestras fases y peculiaridades nos mostrará cómo somos al mundo con dignidad, con honor y siendo respetadas, reconciliadas con nuestra feminidad y como fuente de vida. Por ello, promuevo el uso del calendario menstrual como llave de autogestión de la salud femenina.

Ecofeminismo

 La salud, la creatividad y el poder nace del equilibrio entre nuestro lado masculino y femenino, entre las dos fases del ciclo, los estrógenos y la progesterona, los dos hemisferios del cerebro para encarnar a la DIOSA QUE HABITA EN CADA UNA DE NOSOTRAS.

Ha llegado el momento de cuidar de Nosotras y del Planeta. Es prioritario que sanemos y cocreemos un mundo mejor para tod@s.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23195474

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28237870

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29063202

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28243425

https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=disruptores+endocrinos+ecologistas+en+acci%C3%B3n+pdf

 

 

Ana Vítex

Creadora de Ginevítex. Tejedora de la Red de Mujeres de la Marina Alta. Fundadora de la Casa Madre de Orba. Impulsora de la Tienda Roja Marina. Diplomada en Trabajo Social y con Postgrado en Medicina Naturista en la Universidad de Zaragoza. Formación y experiencia como doula y partera, madre de 3 hijos paridos en casa.
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