EL STRESS, ESE GRAN REPRESOR

Desde Ginevitex, debido a las consultas que nos llegan, nos damos cuenta de que el stress en la salud femenina es un tema clave.

En primer lugar porque vivimos en una sociedad represora de la feminidad. Se valora la acción, la tensión, la prisa, el resultado, lo visible, lo tangible y medible. Ésto, unido a una cultura del miedo, ahoga nuestra esencia femenina. Ahoga nuestra capacidad de conectar, sentir, contener, sostener, abrazar, intuir, observar desde la calma, cuidar de nosotras y el entorno… No somos cazadoras. Somos recolectoras, preparadas para comunicarnos y recibir todo lo necesario de la Madre Naturaleza.

La tensión que habita en las cadenas musculares reprime el movimiento creativo y liberador de emociones. También agota la energía vital, tanto por la desconexión de la fuente, como por el desgaste que supone mantenerla. La tensión, junto al ruido mental, impiden sentir. Afectan a nuestra visión de nosotras mismas y del mundo. Nos sentimos extrañas, frustradas… Descubrimos capas de ansiedad, enfado y tristeza en el camino hacia nuestro corazón.

La mente se separa del cuerpo y éste avisa con síntomas para ser escuchado y atendido. Las emociones van quedando enterradas. El maquillaje trata de tapar unas ojeras de un cuerpo agotado, sometido a unos cánones de belleza sin respeto.

La raíz del problema

Forzando al cuerpo y la mente precisamos estimulantes como el azúcar, chocolate, té, café, guaraná, maca, etc. Creamos corazas musculares para soportar la carga. Se pone en marcha el sistema vital de supervivencia que responde a situaciones de peligro, regido por el sistema simpático. Estamos en modo alerta y quedan paralizados los sistemas de autorregulación del organismo y funciones de órganos. La adrenalina y el cortisol alientan respuestas de huida o ataque como parte de programas primigenios. Esto es la raíz de casi todas las enfermedades.

Este programa debería ponerse en marcha solo en momentos puntuales, pero se ha instalado de forma constante. No estamos diseñadas para esa vida. Las hormonas se alteran donde impera el estradiol. Este exceso de estrógeno causa infertilidad, miomas, endometriosis, síndrome premenstrual, hipotiroidismo, ovarios poliquísticos, el útero y el cérvix se contraen provocando dolor menstrual…

Despertar a la Diosa

A casi todas las mujeres nos falta progesterona. La progesterona es una hormona relajante que impera a partir de la ovulación, aunque no puede proliferar si los niveles de estrógenos son demasiado elevados. Es imprescindible aumentar momentos relajantes y de conciencia corporal. Hay de deshabituarse del stress y sus precursores, puesto que la adrenalina es adictiva. Ginevitex ayuda a regular el exceso de estrógenos y de prolactina y la falta de progesterona, además de generar endorfinas y dopamina.

El sistema parasimpático es el que cultiva el complejo, armónico y sensible funcionamiento de los sistemas de autocuidado del organismo. Diseñadas para el placer y la felicidad, estamos desterradas como Eva de nuestro Jardín del Edén por la falta de oxitocina. No puede coexistir con la adrenalina, por eso en los partos se administra oxitocina sintética: falta un ambiente de seguridad, intimidad y confort. Las criaturas ya nacen y crecen en un programa de supervivencia, separadas de sus madres. También disminuye el deseo sexual, ya que la sexualidad femenina no es como la que venden en las películas.

Para expandir el potencial de placer, la mujer tiene que sentirse confiada, protegida, relajada… Colmada de endorfinas y oxitocina despierta la Diosa que toda mujer lleva dentro, su verdadero clímax.

 

Ana Vítex

Creadora de Ginevítex. Tejedora de la Red de Mujeres de la Marina Alta. Fundadora de la Casa Madre de Orba. Impulsora de la Tienda Roja Marina. Diplomada en Trabajo Social y con Postgrado en Medicina Naturista en la Universidad de Zaragoza. Formación y experiencia como doula y partera, madre de 3 hijos paridos en casa.
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