Ritos: un paso para ser completas y plenas.

Recordemos que la salud no es la ausencia de enfermedad o dolor, es mucho más. La salud es sentir vigor, alegría vital, gozo y placer. La elasticidad, la expresión de cada célula y cada poro de ese amor, pureza y naturaleza que somos.

Los cuerpos de las mujeres se manifiestan con dolor de regla, infertilidad, quistes, enfado premenstrual, miomas, cáncer, depresión o ansiedad. Sabemos que algo no anda bien y buscamos respuestas, mejorar. Las mujeres, somos buscadoras incansables. A pesar de encontrarnos mal siempre tenemos energía para buscar un curso, un taller, un texto o cualquier cosa que nos inspire para mejorar. ¡Esa es una característica admirable y una de las cosas por que celebro ser mujer!  La Ginecompañía puede ayudarnos más allá de lo que encontramos en la consulta médica.

Juntas, recordamos que existe una forma más plena de vivir y nos resistimos a resignarnos. A pesar de ello, como criaturas domesticadas, nos conformamos más de lo que nos imaginamos con microdosis de placer. Delegamos nuestro poder en otras figuras de autoridad, sean jefes, parejas o médicos.

A la mayoría, nos falta el rito de paso de ser mujeres completas, adultas, plenas. Los ritos intermedios para llegar a ello hasta la mujer sabia en la madurez…

¿Qué son los ritos de paso?

Aunque, en esencia, somos la misma persona toda la vida, si estamos dispuestas a experimentar y a aprender, somos también cambiantes. Como un árbol, el cielo o las aguas de un arroyo.

Los rituales están presentes en nuestra cotidianidad. Son mensajes del consciente al inconsciente que marcan los cambios, en el tiempo, en el espacio, en los roles, en los estados de percepción, etc. Los realizamos sin darnos cuenta para despertar o dormir, empezar o terminar el trabajo, un encuentro interpersonal, una celebración, etc. Pueden ser de carácter individual, grupal y social.

Los ritos de paso son rituales con anclajes que simbolizan una nueva etapa evolutiva significativa a nivel personal con reconocimiento por parte de nuestra comunidad.

Tradición y significado

En las culturas originarias de todo el planeta se han celebrado los ritos de paso. Ayudan a confirmar nuestra evolución. Informan a nuestro inconsciente de que maduramos, crecemos y conquistamos áreas de respeto, poder, virtudes y dones. El valor es dignificar nuestra presencia como personas, nuestro propósito, nuestro camino y guía, conociéndonos cada vez más. Manifestar el renacimiento en cada etapa, siendo fieles y coherentes a nuestra misión.

Es una oportunidad para vernos y dejarnos ver, sentir nuestra diferencia, importante y necesaria, como parte de un todo, nuestra vida tiene sentido a nivel individual y grupal.

Las manifestaciones pueden cambiar de un lugar a otro. Que sean los mismos ritos para todos configura una tradición cultural que facilita la pertenencia al grupo. En el rito de paso, puede haber una etapa de preparación, la superación de un reto, un cambio de nombre, un animal, planta u objeto de poder; una ceremonia, vestimentas y alimentos concretos, una edad determinada. Tienen en común la expresión de una transformación, donde algo muere, atravesamos algún miedo, se supera e integra lo vivido para dar paso a algo nuevo que aflora.

Superando miedos.

Esa superación de nuestros miedos que nos ancla con lo más profundo de nuestra esencia y nos mantiene en coherencia, capitanas de nuestro barco, soberanas de nuestra tierra. Podemos ayudarnos unas mujeres a otras a organizar estos ritos de paso.

La falta de interiorización de nuestra madurez nos lleva a comportarnos como niñas y dejar en manos de terceros lo que nos corresponde como responsables de nuestra vida.

El miedo, la desconfianza en nosotras mismas y la ruptura interna favorece que otros tomen decisiones por nosotras, tratadas como ignorantes y no dueñas de nuestro cuerpo-universo. Hará falta escribir bajo notario una declaración de principios, de derechos, de valores y de propiedad de nuestro cuerpo. Un compromiso de autocuidado de nuestro templo y que se trate con mucho más respeto.

No a la sumisión.

Con demasiada facilidad se están anulando ciclos menstruales con anticonceptivos hormonales. Tras esto, se fuerzan los ovarios con más tratamientos hormonales de fertilidad. Demasiados óvulos donados, demasiadas episiotomías y cesáreas en los partos, demasiada lactancia frustrada, demasiados úteros, ovarios y senos  extirpados, demasiadas mamografías, demasiados analgésicos, antidepresivos y ansiolíticos, demasiados orgasmos fingidos, demasiados abusos, demasiadas violaciones, demasiados asesinatos…

Si no fuéramos tan sumisas, el autocuidado sería la base. Saber escoger qué alimento, prenda o perfume nos aporta salud y bienestar, elegir las compañías que nos aportan y suman al cuidado y amor que ya nos damos, desarrollar lo que nos gusta y se nos da bien para enriquecer nuestra creatividad y aportar nuestra medicina al mundo, saber qué hacer y cuando, cuando parar y cómo, cuándo decir SÍ o NO en mayúsculas, de acuerdo a nuestros ciclos, solas y acompañadas.

Yo, soy libre.

Rito de paso de YO SOY, aquí estoy y soy LIBRE: Supone la superación de un reto, atravesar miedos, entrar en las profundidades de nuestro abismo. Nos falta reconocernos para después dejarnos ver, pronunciarnos en voz alta y clara, con luces y sombras, quién somos y qué hemos venido a hacer aquí.

Si nos libramos de los condicionamientos externos somos muy, muy sabias. Sabemos lo que queremos y lo que nos conviene a nosotras y al bien común.

Sabemos crecer, luchar, amar, disfrutar,  defender,  descubrir,  escuchar,  hablar,  crear,  bailar,  cantar,  mirar… Recibir, gestar, parir, criar, pedir, y dar,  acompañar, respetar, cambiar, esperar, conquistar, morir…

Te invito a reconocerte como mujer adulta y celebrarlo con tus amigas en un rito de paso que abra camino hacia una vida plena. Me encantaría que me contaras en comentarios tu experiencia con los ritos de paso y, si te inspira esta información, a organizar uno.

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Tradiciones ancestrales para el bienvivir de la mujer. Charla Paulina Pozo (psicóloga)