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artículo sobre las vaporizaciones vaginales

LAS VAPORIZACIONES VAGINALES

Nuestra colaboradora Natalia de Ancos nos ha regalado para este mes del Autoamor y el Autocuidado, un completo artículo sobre las vaporizaciones vaginales, donde aprenderás qué son, cuáles son sus beneficios y cómo hacerlas.

Ahora que estamos en invierno, os propongo una sencilla práctica, accesible y bien económica de autocuidado y bienestar: las vaporizaciones vaginales.

Os comparto cómo las conocí y lo que he ido averiguando sobre esta práctica a través de diferentes viajes por el mundo.

Conociendo las vaporizaciones vaginales y sus beneficios

Durante el tiempo que viví en la costa de Oaxaca (México), tuve la suerte de realizar un curso de introducción a la Medicina Tradicional Mexicana con una médico local, Irma Luz, que me enseñó la práctica de las vaporizaciones vaginales tal y como las usan allí para cerrar y tonificar el útero tras el parto, una vez ya no hay heridas en la vagina ni en la vulva.

Para ello, se preparaba una combinación de plantas locales que se depositaban en una palangana a la que se le añadía agua hirviendo, con lo cual se obtenía una infusión. Sin retirar las plantas, la mujer que recibía la vaporización, se ponía de cuclillas sobre la palangana, cubierta con una toalla que recogía su pelvis y la palangana para evitar la pérdida de vapor. Mientras, otras mujeres cuidaban de su criatura para que ella pudiera estar tranquila. Pasados unos quince minutos, la mujer, envuelta en esa toalla, se tumbaba a descansar.

Pudimos practicarla con una mujer que había parido seis meses antes y su rostro reflejaba un gran bienestar. Me pareció una práctica de cuidado tribal entre mujeres muy entrañable.

Una práctica más común de lo que pensamos

Con el tiempo, y tras realizar diversos viajes por el mundo, observé que es una práctica más común de lo que creía. Así pues, vi que las realizaban las mujeres de zonas rurales de Senegal (donde las realizan con hoja de plátano para provocar los partos), las mujeres asháninkas de Perú (donde van más allá y leen los posos de las plantas tras la vaporización pudiendo detectar enfermedades) y las mujeres de la Sierra de Aitana, en Alicante (que las realizan para prevenir infecciones). Igualmente sé que se realizan en otros lugares, como en Corea.

También conocí a otras mujeres que habían recogido estas prácticas y las divulgaban generosamente con gran rigor, como es el caso de Mayella Almazán a través de @Yo soy Gaia.

¿Qué son las vaporizaciones vaginales?

Las vaporizaciones vaginales son, por tanto, una antigua y extendida práctica de autocuidado de la vulva y los órganos genitales internos donde podemos aprovechar de una manera más directa, efectiva y gustosa los aceites esenciales de las plantas.

He podido comprobar que son especialmente efectivas para mujeres con problemas de tensión en la zona genital. Hay mujeres que manifiestan sentir cómo se relaja inmediatamente su musculatura y cómo se abren su vulva y su vagina como si fueran flores.

Para realizarlas es importante que utilicemos las flores y hierbas adecuadas y que éstas estén libres de pesticidas y fertilizantes no ecológicos, puesto que las paredes de la vagina y la vulva son muy absorbentes.

¿Qué plantas usar en las vaporizaciones vaginales?

Las hierbas y flores más adecuadas serán: lavanda, caléndula, rosa, hoja de frambueso, manzanilla, uña de gato (para las infecciones) o nuestro vítex como regulador hormonal. 

Es interesante (a la hora de utilizar hierbas y flores para nuestra anatomía íntima) cruzar los conocimientos de fitoterapia occidental con los de la medicina china (puesto que hay plantas yin o yang que pueden ser más apropiadas o no según lo que queramos tratar). En todo caso, algunas de las que arriba he nombrado y en especial la caléndula, la rosa y la lavanda siempre van a ser grandes aliadas y comodines.

No utilizaremos aceites esenciales para hacer las vaporizaciones pues volatilizados en el vapor podrían quemar nuestra piel, que en la vulva es bien delicada.

¿Cuándo está contraindicado hacer las vaporizaciones vaginales?

No se practican si se está embarazada, ni con heridas en la vagina, ni si se es usuaria del DIU, ni con candidiasis, ni con miomas, ni mientras se tiene la menstruación.

¿Cómo se hacen las vaporizaciones vaginales?

Haremos una infusión al gusto, hirviendo el agua y tirándola sobre la selección de hierbas frescas o secas y dejando infusionar, cubriendo el recipiente, durante 3 o 5 minutos. Si usamos hierbas frescas pondremos el doble de lo que pondríamos de hierba seca, pues los aceites esenciales en la hierba fresca están menos condensados.

Es importante usar un bol de cristal, porcelana o cerámica sellada, no porosa, para evitar posibles restos orgánicos con bacterias que penetren en nuestras paredes vaginales.

Es importante también calcular la distancia entre la infusión y la vulva, para que no nos queme el vapor del agua. Por ello recomendamos ir calculando la distancia entre nosotras y el recipiente, desde menos intensidad a aquel calor que no queme.

Nos cubriremos con una manta las piernas hasta la cintura para que no se escape el calor y es conveniente mantener los pies calientes con calcetines o como se desee.

Se puede realizar en el bidé o se puede preparar un dispositivo sobre el que sentarse que tenga un hueco por el que pueda acceder el vapor a la vulva, como este trono para vaporizaciones:

trono para hacer vaporizaciones vaginales

También puede realizarse en cuclillas o en la conocida como “postura del niño” de yoga, para lo cual habrá que buscar acomodo con cojines para rodillas, empeines, brazos y frente. En esta posición habrá que tener cuidado de no quemarnos con el propio recipiente.

mujer realizando una vaporización vaginal

Es recomendable realizar la vaporización durante 20 minutos aproximadamente o mientras se sienta el calor, en actitud meditativa, de atención a nuestras sensaciones o hacia la visualización de nuestra sanación y/o beneficio, y una vez realizada, permanecer tranquila e incluso irse a dormir.

Relaciones sexuales tras una vaporización vaginal

Tener relaciones sexuales tras una vaporización vaginal es realmente especial sobretodo para las mujeres que normalmente acumulan tensión. Tras una vaporización, las paredes de la vagina están más relajadas, calientes y por supuesto, húmedas.

Si además la realizas en grupo con otras mujeres, el momento de intimidad gustosa compartida potencia los efectos y crea sensación de comunión.

Mujeres haciendo vaporizaciones vaginales en grupo

Os invito a que las probéis en estos días de frío, pues la sensación de bienestar no se queda solo en lo corporal, sino que se puede experimentar una profunda sensación de paz emocional y mental.

Natalia de Ancos

Sexóloga, Historiadora del Arte, Instructora de Mindfulness y del Método Pilates. Colaboradora de Ginevítex.

https://nataliadeancos.com/

https://www.instagram.com/nataliadeancos/

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