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LA LUNA Y EL CICLO MENSTRUAL

El ciclo menstrual de la mujer está ligado al proceso biológico de crear vida. Menstruamos porque ovulamos, y no al revés.

La primera menstruación recibe el nombre de menarquía, y suele ocurrir entre los 9 y 16 años. Y la menopausia da paso al climaterio, en la que dejamos de ovular y menstruar entre los 45 y 60 años.

Las palabras mens-truación, men-arquía y meno-pausia hacen referencia a su condición men-sual, relacionada con el ciclo lunar.

Un ciclo menstrual puede durar entre 21 y 35 días, pero lo saludable es la regularidad, no la duración del mismo.

El ciclo menstrual está influenciado por todo lo que nos rodea: alimentación, descanso, ejercicio, exposición a la luz solar, estructura ósea y muscular…Estos hábitos nos influencian físicamente, pero también intervienen factores emocionales, mentales, hereditarios, culturales y energéticos.

FASES DEL CICLO MENSTRUAL Y LA LUNA

Fase menstrual

El primer día de sangrado es el día 1 del ciclo, el flujo marrón no cuenta, debe ser sangre. Ésta proviene del endometrio que se desprende de las paredes del útero. 

En los días de sangrado, la hipófisis (o glándula pituitaria) comienza a segregar la hormona folículo estimulante (FSH) al torrente sanguíneo. Esto despierta a unos cuantos folículos en los ovocitos, que tenemos desde antes de nacer, dentro de uno de los ovarios. Cada mes sucede en un ovario de forma aleatoria y no alternante.

También, durante el sangrado, el útero se “levanta”, y se abre el cuello del útero (o cérvix) para facilitar el descenso de la sangre del endometrio.

Es un momento reflexivo, ideal para entrar en nuestro mundo interior y darnos permiso para descansar. 

Existe una gran capacidad de relajación, interiorizar y meditar para acceder a la sabiduría natural y reorientar nuestra vida en el nuevo ciclo que está naciendo. 

Se relaciona con la luna nueva, el invierno y el arquetipo de la bruja.

Fase preovulatoria

Cuando el sangrado termina, el cérvix se cierra y el útero se “tumba”. 

Un folículo comienza a volverse dominante y comienza a segregar estrógeno, el cual dispara la producción de fluidos fértiles y ayuda a madurar el folículo. 

El estrógeno nos da vitalidad para ser extrovertidas, resueltas y eficaces mentalmente. Eso ayuda biológicamente a la selección de un amante para procrear. 

Se compara con la luna creciente, con la primavera y con los arquetipos de las diosas vírgenes, doncellas e independientes.

Fase ovulatoria

Cuando se llega a un cierto nivel de estrógeno, la pituitaria comienza a segregar la hormona luteinizante (LH). Su función principal es que ovulemos. 

El folículo se abre y desprende un óvulo ya maduro. Este folículo se queda en el ovario y se le llama “cuerpo lúteo”. 

El óvulo vive aproximadamente 24 horas. Su misión es ser fecundado para dar vida. 

Para facilitar la llegada del esperma, el cérvix se abre y el útero se levanta de nuevo. El flujo se vuelve resbaladizo, elástico o transparente como la clara de huevo. 

En caso de no ser fecundado, es reabsorbido por el cuerpo, y así se desencadena la siguiente fase. 

Es un momento de acercamiento íntimo, estamos con más deseo de contacto físico y afectuoso, podemos sentir más deseo sexual, pues es la etapa fértil. 

Se conecta con la luna llena, el verano y los arquetipos de la diosa madre.

Fase premenstrual

El cuerpo lúteo es de color amarillo y produce progesterona, que es la hormona encargada de facilitar la gestación. 

La progesterona hace que el cérvix se cierre, se sequen los fluidos e impide que ocurra una ovulación. También eleva la temperatura del útero y mantiene el endometrio (o nido) sujeto a las paredes del útero para sostener una posible anidación del óvulo fecundado.

En el caso de que no haya fecundación, el cuerpo lúteo vive de 12 a 16 días. Cuando el cuerpo lúteo muere, los niveles de progesterona descienden en picado, la temperatura baja y el endometrio comienza a desprenderse.

Es una etapa de duelo biológico y hay mucha creatividad para ser expresada, periodo donde somos más críticas, con ánimo de cambio de aspectos de nuestra vida que no nos convencen. 

Se enlaza con la luna decreciente, el otoño y el arquetipo de la hechicera.

RECONOCERSE CÍCLICA, COMO LA LUNA 

Reconocer es honrar. Como mujeres, nuestra experiencia vital está íntimamente ligada a lo cíclico. Como en la vida misma, el tiempo no es lineal, es circular. Somos cambiantes, como la luna, cada día somos diferentes y todas somos una misma.

Para entendernos y entender la vida basta con mirarnos y viajar hacia adentro. A lo largo de nuestra vida experimentamos la danza de las hormonas femeninas. Expansión y contracción en diferentes momentos y modos.

Me reconozco, me acepto, me honro y me amo como soy. Me responsabilizo de lo que soy porque soy constructora de mi realidad, cada ciclo es una oportunidad para ello.

Debajo de tu piel vive la luna.

- Pablo Neruda -

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2 comentarios en “LA LUNA Y EL CICLO MENSTRUAL

  1. Me encantó la información. Solamente que a mí personalmente me pasa exactamente al revés. Menstruación-luna llena. Ovulación-luna nueva. ¿A alguien más le pasa?

    1. Abrimos el hilo, Angie! Gracias por tu comentario.

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