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piel, cabello y ciclo menstrual

PIEL, CABELLO Y CICLO MENSTRUAL

Tal vez hayas notado que tu cabello cambia en los días previos o posteriores a tu menstruación, o en otro momento del ciclo. Puedes notar que lo tienes como más apagado, o más graso o más reseco… Esto se debe a que la producción del aceite que sale por el folículo piloso está influenciada por las hormonas. 

Por esto mismo, en algunas etapas de la vida de la mujer, como la adolescencia, el embarazo o la menopausia, el cabello cambia.

CÓMO CAMBIA EL CABELLO A LO LARGO DEL CICLO MENSTRUAL

Nuestra piel, cuero cabelludo, cantidad y vigor del cabello cambian en respuesta a las variaciones hormonales que ocurren a lo largo de nuestro ciclo menstrual. 

Muchos de estos cambios se deben a los cambios en la producción del aceite de las glándulas sebáceas.

La caída del pelo también está relacionada con la falta de hierro y ferritina, y está relacionado con la menorragia (sangrados abundantes y prolongados). 

Las hormonas y la producción de sebo

La producción de sebo está influenciada por las hormonas, particularmente por los andrógenos.

El estrógeno también influye en la producción de sebo, al suprimir sus niveles de producción y la activación de las glándulas sebáceas.

CAMBIOS EN EL CABELLO DURANTE EL EMBARAZO

Durante el embarazo, algunas mujeres notan un aumento del grosor de su cabello. Esto se debe a que se reduce la cantidad de cabellos que se caen diariamente. El embarazo influye en los folículos pilosos para que permanezcan en su fase de crecimiento más tiempo de lo normal.

Esto es gracias al aumento de progesterona durante el embarazo, de la que se habla poco, pero es la más escasa y la más protectora para la salud. 

Ginevítex® apoya la recuperación del equilibrio hormonal aumentando la producción de progesterona propia. 

Después del parto, es normal notar una mayor pérdida de cabello, ya que todo ese pelo que no se cayó durante el embarazo pasan juntos a la fase de caída natural.

Esto es muy común y no debe asustar, aunque creas que estás perdiendo mucho pelo, es solo la acumulación de todo el pelo que se tenía que haber caído durante el tiempo que duró el embarazo. 

Otros cambios que pueden ocurrirle a tu cabello durante el embarazo es el aumento en el grosor.

el cabello y el ciclo menstrual

CAMBIOS EN EL CABELLO DURANTE LA MENOPAUSIA

El crecimiento del cabello también puede cambiar en la época de la menopausia, debido a los cambios de los niveles hormonales. 

Algunas mujeres notan que pierden cabello en la parte superior y a los lados de la cabeza. Además, también es común el crecimiento anormal y excesivo del vello facial. 

CAMBIOS EN EL CABELLO POR SÍNDROME DE OVARIO POLIQUÍSTICO (SOP)

Otra causa muy común de hirsutismo (crecimiento excesivo del vello en zonas concretas como la cara, pecho y espalda) es el Síndrome de Ovario poliquístico (SOP), en el cual los niveles de andrógenos son anormalmente altos.

Tanto en el SOP como después de la menopausia, los niveles de andrógenos son relativamente más altos. Este exceso de andrógenos promueve que el cabello crezca más grueso, más oscuro y aumenta la producción de sebo.

LA PIEL Y EL CICLO MENSTRUAL 

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Funciona como una barrera física protectora, nos ayuda a regular la temperatura y elimina líquidos, como el sudor y los aceites. 

Nuestra piel cambia a lo largo de las diferentes fases de nuestra vida a medida que envejecemos, pero también puede cambiar por factores externos (como el clima o por enfermedades) y también responde a los cambios hormonales (como el estrógeno o la testosterona). 

PIEL GRASA Y HORMONAS

Si tu piel es grasa, puede que notes un aumento de grasa facial antes y durante tu menstruación. 

Los brotes de acné durante el período premenstrual y menstrual también son comunes.

En un estudio realizado sobre la producción de sebo en la piel, las mujeres con tipo de piel grasa notaron un aumento en la producción de sebo durante su período premenstrual y menstrual, y una menor cantidad de producción de sebo durante la segunda semana de su ciclo.

Muchos de los cambios en la piel se deben a unas pequeñas glándulas llamadas glándulas sebáceas. Estas glándulas producen y secretan una sustancia aceitosa llamada sebo. Este sebo comienza a secretarse alrededor de la pubertad, llegando a los niveles mayores entre los 15 y 35 años.

Las glándulas sebáceas están influenciadas por las hormonas sexuales, principalmente por los andrógenos, que aumentan la producción de sebo durante la pubertad. Cuanto más andrógenos, más producción de sebo, lo que provoca tener una piel muy grasa que puede derivar en acné. 

Hay otros factores que intervienen en los niveles de sebo, como la genética, cambios de estación, exposición al sol o productos de cosmética que afecten a la oleosidad de la piel.

la piel y el ciclo menstrual

EL ESTRÓGENO Y LA SALUD DE LA PIEL

Aunque siempre decimos que el desequilibrio hormonal principal es el exceso de estrógenos y la falta de progesterona, no quiere decir que produzcamos estrógenos en exceso, más bien al contrario. 

El exceso se debe a que no se eliminan tras la ovulación y se quedan mantenidos en el corriente sanguíneo, y esto impide o dificulta que se desarrolle la progesterona con normalidad desde la ovulación hasta la menstruación.

Si la función ovárica es buena, segregamos la correcta cantidad de estrógenos para una buena ovulación. La Vítex, planta con la que elaboramos Ginevitex®, ayuda a que los ovarios produzcan cantidades óptimas de estrógenos y progesterona.

Se ha demostrado que el estrógeno suprime los niveles de producción de sebo y la activación de las glándulas sebáceas. Pero es más difícil entender cómo las fluctuaciones naturales del estrógeno a lo largo del ciclo menstrual afectan a la piel. 

En un estudio realizado, las mujeres con piel grasa tuvieron aumentos en la producción de sebo durante la semana anterior a la menstruación y también durante la semana de la menstruación. La menor cantidad de producción de sebo ocurrió durante la segunda semana del ciclo menstrual. 

Sin embargo, en las mujeres sin piel grasa que participaron en el estudio, no se encontraron cambios significativos en la producción de sebo. Y dado que los niveles hormonales no se midieron en este estudio, los investigadores no pudieron decir si los cambios en la oleosidad de la piel se debieron de manera concluyente a cambios en los niveles hormonales.

Aunque todavía no está claro cuánto estrógeno afecta a las glándulas sebáceas, el estrógeno juega un papel destacado en la salud general de la piel.

Se asocia con una mayor producción de colágeno, grosor de la piel, hidratación de la piel, cicatrización de heridas y función de barrera mejorada. 

Un estudio encontró que 2 de cada 5 mujeres informan tener una piel más sensible alrededor del momento de la menstruación, lo que los investigadores sospechan que podría deberse a los bajos niveles de estrógeno durante esta fase.

Además, en el estudio se detectó que un tercio de las mujeres posmenopáusicas y perimenopáusicas también notaron una mayor sensibilidad de la piel después de la menopausia, el momento en que los niveles de estrógeno disminuyen.

Muchas de las formas en que los investigadores estudian el impacto del estrógeno en la piel es comparando mujeres premenopáusicas (que tienen niveles más altos de estrógeno) con mujeres posmenopáusicas (que tienen niveles más bajos de estrógeno). 

EL SUDOR EN LAS FASES DEL CICLO MENSTRUAL

La capacidad del cuerpo para sudar también cambia a lo largo del ciclo menstrual. 

La temperatura basal (uno de los indicadores del método sintotérmico) del cuerpo aumenta en la fase lútea (segunda mitad del ciclo). Los investigadores han detectado que las mujeres, durante su fase lútea, muestran un aumento en el sudor producido cuando se exponen a temperaturas más cálidas, en comparación con cuando estaban en su fase folicular (la primera mitad de su ciclo menstrual). 

De hecho, cuando el cuerpo lúteo deja de segregar progesterona, la temperatura basal cae y es un indicador de que la menstruación va a comenzar. 

Este aumento de la sudoración detectado en el estudio, se notó no solo en la cara, sino en todo el cuerpo.

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